Por qué salen las ojeras

Las ojeras no siempre son lo mismo: pueden ser de color, de sombra o una mezcla de las dos, y cada tipo responde a tratamientos distintos. Te explicamos por qué salen, por qué dormir más no basta y qué se puede hacer en cada caso.

En este artículo te explicamos por qué salen las ojeras, qué tipos hay y qué se puede hacer con cada uno:

Qué son exactamente las ojeras

La piel del párpado inferior es la más fina de todo el cuerpo. Debajo hay muy poca grasa y muy poco tejido de sostén, así que cualquier cosa que pase por debajo —vasos sanguíneos, sombras, pigmento— se transparenta con facilidad.

Eso explica por qué las ojeras son tan frecuentes y por qué cuesta tanto disimularlas: no son una mancha superficial que se pueda frotar, sino el resultado de lo que hay debajo de una piel que apenas tapa.

También explica por qué el mismo remedio funciona de maravilla en una persona y no hace nada en otra. Bajo la palabra ojeras se esconden situaciones distintas, y cada una responde a cosas distintas.

Hay un detalle anatómico que ayuda a entenderlo todo: en esta zona la piel tiene un grosor de apenas medio milímetro, frente a los varios milímetros de una mejilla. Es como comparar un papel de fumar con una cartulina. Cualquier intervención sobre una superficie así tiene que ser conservadora por definición.

Los tres tipos de ojeras y por qué importa distinguirlos

Esta es la parte que más confusión ahorra. Hay tres mecanismos, y muchas personas tienen una mezcla de dos:

Ojeras de color

Son las ojeras oscuras que se ven marrones o azuladas sin que haya hundimiento. Las marrones se deben a un exceso de pigmento en la piel; las azuladas o violáceas, a que se transparentan los vasos que hay debajo. Se reconocen porque al estirar suavemente la piel el color sigue ahí.

Ojeras de sombra

Aquí la piel no está oscura: lo que hay es un surco, un pequeño valle entre el párpado y la mejilla que proyecta sombra. Se reconocen porque el aspecto cambia mucho según la luz: con luz cenital son evidentes y con luz frontal casi desaparecen.

Ojeras mixtas

Color y sombra a la vez. Es el caso más común a partir de cierta edad, porque con los años se pierde volumen en la zona y el surco se marca sobre una piel que ya tenía tendencia al pigmento.

Distinguir el tipo no es un tecnicismo: es lo que determina si tiene sentido una crema, un tratamiento de color o uno de volumen. Confundirlos es la razón por la que tanta gente lleva años gastando en productos que no le pueden funcionar.

Detalle del párpado inferior, la zona donde se marcan las ojeras

Cómo saber qué tipo de ojeras tienes

Hay una comprobación sencilla que puedes hacer delante del espejo, y que orienta bastante antes de pedir cita:

  • Prueba de la luz. Mírate con luz frontal, de frente a una ventana, y después con luz que venga de arriba. Si con luz frontal la zona mejora mucho, el componente de sombra es importante. Si se ve igual con las dos, manda el color.
  • Prueba del estiramiento. Estira con mucha suavidad la piel bajo el ojo. Si el tono oscuro se mantiene, hay pigmento. Si desaparece, era sombra.
  • Prueba de la posición. Túmbate un par de minutos y vuelve a mirarte. Si el abultamiento baja, hay retención de líquidos en juego, que es un asunto distinto.

Nada de esto sustituye a una valoración, entre otras cosas porque en consulta se examina la zona con luz específica y palpando el tejido. Pero sirve para llegar con una idea y para entender por qué el médico propone una cosa y no otra.

Por qué salen las ojeras

Las causas más habituales, en orden de peso real:

  • La genética. Es el factor principal. Hay familias enteras con la misma mirada, y aparece desde la juventud.
  • La anatomía de la zona. Un hueso orbitario más marcado o una mejilla con poco volumen crean sombra aunque la piel esté perfecta.
  • La edad. Con los años la piel se adelgaza todavía más y se pierde grasa profunda, así que el surco se acentúa.
  • El sol. La exposición sin protección estimula el pigmento, y en esta zona se nota antes que en ninguna otra.
  • Las alergias y el frotamiento. Frotarse los ojos de forma repetida inflama y oscurece la piel con el tiempo.
  • El tabaco y el alcohol. Empeoran la circulación y la calidad de la piel.
  • La retención de líquidos. Influye más en las bolsas que en el color, pero altera el aspecto general de la mirada.
  • Las pantallas. No causan ojeras por sí mismas, pero muchas horas de esfuerzo visual llevan a entrecerrar los ojos y a frotarse, y ahí sí hay efecto indirecto.

Fíjate en que el descanso no encabeza esa lista. Y es a propósito.

El mito de dormir más

Dormir poco empeora el aspecto de las ojeras, eso es cierto: la piel se ve más apagada, la circulación funciona peor y la cara amanece con menos buena cara. Pero dormir mucho no las elimina.

Si las ojeras fueran solo cuestión de sueño, desaparecerían tras un fin de semana de descanso. A casi nadie le pasa. Lo que ocurre es que el descanso modula algo que ya estaba ahí por genética y por anatomía.

Conviene saberlo por una razón práctica: mucha gente convive años con unas ojeras que le molestan pensando que es culpa suya por no descansar bien. No lo es. Y esa idea equivocada retrasa la consulta, porque uno da por hecho que la solución está en su rutina cuando en realidad está en la anatomía de su zona periocular.

Qué funciona en casa y qué no

Lo que sí aporta algo, sin exagerar sus efectos:

  • Fotoprotección diaria en la zona. Es lo más útil de esta lista, sobre todo en las ojeras de pigmento.
  • Ingredientes despigmentantes en formulaciones específicas para el contorno. Ayudan cuando el problema es de color, y necesitan meses de constancia.
  • Frío por la mañana. Descongestiona y mejora el aspecto durante unas horas. No cambia nada de fondo.
  • Dejar de frotarse los ojos. Si hay alergia, tratarla es parte del tratamiento de las ojeras.
  • Dormir con la cabeza algo elevada. Ayuda a que la zona no amanezca tan congestionada, sobre todo si hay retención.

Lo que no va a resolverlo: ninguna crema rellena un surco. Si el problema es de sombra por pérdida de volumen, ningún producto de aplicación tópica va a levantar esa depresión, por bien formulado que esté. Ahí conviene ser honesto y ahorrar dinero.

Si buscas mejorar la calidad general de la piel del rostro como base, la página de hidratación y calidad de la piel explica ese trabajo previo.

Primer plano de la textura de la piel del rostro

Errores frecuentes con las ojeras

Cuatro cosas que se repiten y que conviene evitar:

Tratar el color cuando el problema es la sombra

Es el error más caro. Meses de despigmentantes en unas ojeras que en realidad son un surco no van a dar resultado, y la conclusión equivocada que saca la gente es que «a mí no me funciona nada».

Rellenar sin valorar la bolsa

Si hay un abultamiento por delante del surco y se rellena sin tenerlo en cuenta, el resultado puede ser un aspecto más hinchado. Esta zona exige mirar el conjunto.

Buscar el resultado de una foto

Las miradas que se ven en redes suelen combinar anatomía favorable, maquillaje, luz e iluminación de estudio. Perseguir eso con un tratamiento lleva a pedir más producto del razonable.

Frotar al desmaquillarse

La irritación repetida es una de las pocas causas de ojeras sobre las que se puede actuar de verdad, y casi nadie le presta atención.

Qué se puede hacer en consulta

Las opciones dependen del tipo de ojeras que tengas, y por eso el primer paso siempre es una valoración presencial:

  • Si el problema es de sombra: se trabaja el volumen perdido para suavizar el surco. Es el terreno del ácido hialurónico, con productos específicos para una zona tan delicada.
  • Si el problema es de color: el enfoque va hacia la calidad de la piel y el pigmento, con tratamientos como la mesoterapia o los polinucleótidos, que trabajan sobre el tejido.
  • Si hay mezcla de ambos: lo habitual es combinar, y hacerlo por fases en lugar de todo a la vez.

En la página de rejuvenecimiento de la mirada está el detalle de cómo se aborda esta zona, y en rejuvenecimiento del tercio superior, el conjunto de la parte alta de la cara.

Un aviso importante sobre esta zona: el contorno de los ojos es de las áreas más exigentes de la cara, tanto por su anatomía como por lo poco que perdona un exceso. La Sociedad Española de Medicina Estética insiste en que estos tratamientos los realice un médico con formación específica, tras historia clínica y valoración individual.

Cuidados posteriores a una sesión en la zona del contorno de ojos

Qué esperar y en cuánto tiempo

Depende por completo del enfoque. Los tratamientos que actúan sobre el volumen se aprecian antes, mientras que los que trabajan la calidad de la piel y el pigmento van por semanas y requieren varias sesiones.

En los dos casos hay algo que conviene tener claro desde el principio: en esta zona los resultados se miden en «se me ve mejor la mirada», no en «han desaparecido». Las ojeras con un componente genético fuerte se atenúan, no se borran.

También es normal que en los primeros días la zona esté algo más sensible o con leves cambios de color. Es una región muy vascularizada, y eso forma parte de la evolución esperable, que se explica siempre en consulta antes de empezar.

Y una cosa más, porque ahorra frustraciones: el efecto de cualquier tratamiento en esta zona se juzga con luz natural y sin maquillaje, no a los dos días delante del espejo del baño.

Ojeras o bolsas: no es lo mismo

Se confunden constantemente, y el tratamiento es distinto. Las ojeras son un asunto de color o de hundimiento. Las bolsas son un abultamiento: grasa que empuja hacia fuera, a veces acompañada de retención de líquidos.

Una persona puede tener las dos cosas a la vez, y entonces rellenar el surco sin valorar la bolsa puede empeorar el conjunto en lugar de mejorarlo. Es uno de los motivos por los que esta zona no admite recetas genéricas.

Si lo que ves al mirarte es un abultamiento más que una sombra, la página de bolsas en los ojos trata específicamente ese caso.

Cuándo conviene consultar

No hay ninguna obligación de tratar unas ojeras: muchísima gente convive con ellas sin más. Tiene sentido pedir valoración cuando:

  • Te molestan lo suficiente como para maquillarlas a diario.
  • Llevas tiempo probando productos sin resultado y no sabes por qué.
  • Han cambiado de aspecto en poco tiempo.
  • Te dicen a menudo que pareces cansado cuando no lo estás.

El objetivo razonable no es hacerlas desaparecer, sino que dejen de ser lo primero que se ve en tu cara. Prometer más que eso, en esta zona, suele acabar en decepción.

Este artículo es informativo y no sustituye a una valoración médica. Puedes consultar todos nuestros tratamientos o conocer al Dr. Sergio García Collado.

El Dr. Sergio García Collado, médico estético en Valladolid

Preguntas frecuentes sobre las ojeras

¿Las ojeras se quitan del todo?

Rara vez desaparecen por completo, sobre todo si el componente genético es fuerte. Lo realista es una mejora clara del aspecto de la mirada, no una borradura total.

¿Por qué tengo ojeras si duermo bien?

Porque el descanso es solo uno de los factores y casi nunca el principal. La genética, la anatomía de la zona y la finura de la piel pesan mucho más.

¿Sirven las cremas de contorno de ojos?

Ayudan cuando el problema es de color y se usan con constancia y con protección solar. No rellenan un surco, así que en las ojeras de sombra su efecto es limitado.

¿A qué edad aparecen?

Las de origen genético pueden verse desde la infancia o la adolescencia. Las que se deben a pérdida de volumen suelen empezar a notarse a partir de los treinta y tantos.

¿Es lo mismo tener ojeras que tener bolsas?

No. Las ojeras son color o hundimiento; las bolsas son un abultamiento. Se pueden tener las dos a la vez, y el abordaje es distinto en cada caso.

¿El maquillaje empeora las ojeras?

El maquillaje en sí no las causa. Lo que sí puede irritar la zona es retirarlo frotando con fuerza cada noche, y la irritación repetida oscurece la piel con el tiempo.

¿Influye beber más agua?

Una buena hidratación general ayuda al aspecto de la piel, pero no corrige ni el pigmento ni el hundimiento. No esperes cambios en las ojeras solo por beber más.

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