Combatir las ojeras, ¿cómo?

Las ojeras son coloraciones moradas, grisáceas o verdes que toma el párpado inferior del ojo como consecuencia de un exceso de producción de melanina. Esta cuestión estética que preocupa a muchos de nosotros hoy en día es causada, o bien, por el ritmo de vida de la persona o, por el contrario, pura genética, una patología con un origen diverso. Sea por lo que sea, no cabe duda de que estas molestas coloraciones dotan al rostro de un aspecto cansado e incluso menos juvenil y natural.

Es importante conocer la zona del párpado inferior ya que posee características especiales. La piel del contorno de los ojos es 10 veces más fina que la del rostro en general. Además, esta zona presenta una gran sensibilidad frente a agresiones externas. Cabe destacar que existen diferentes tipos de ojera, las más comunes son: coloración oscura en la ojera, hipertrofia pretarsiana del orbicularis, laxitud en la piel de la ojera, prolapso de la almohadilla de grasa o edema malar. 

El mejor aliado para combatir este enemigo común es el ácido hialurónico, esta sustancia existe en el propio cuerpo y su función es la de atraer y retener el agua, de manera que lo utilizamos aplicándolo directamente en la zona. Este componente nos permite recuperar el volumen de la zona y rellenar la ojera, unificando el tono de la ojera con el del resto del rostro. El resultado después de este tratamiento puede percibirse de forma rápida, entre uno o dos días, y será visible durante un año, aproximadamente. 

Con el ácido hialurónico conseguimos que la zona esté hidratada, incrementando la producción de colágeno y elastina, los encargados de mejorar la textura y el aspecto de la piel. Además, devolvemos el volumen a la zona, eliminamos el surco producido por la ojera. Alternativamente y conjugando el tratamiento de ácido hialurónico, existen tratamientos tópicos que mejoran la coloración como es el caso del retinol y la hidroquinona. Por su puesto, cada rostro presenta unas necesidades especiales, por lo que desde Clínica Idella insistimos en la necesidad de hacer una valoración previa antes de realizar cualquier tratamiento. 

Para que el tratamiento sea lo más eficaz posible, el rostro del paciente ha de tener las siguientes características:

  • Presentar una flacidez leve a moderada debajo de los ojos. 
  • Tener una piel sana y gruesa.
  • Tener un sistema inmune fuerte, no debe de haber infecciones en el momento del tratamiento. 

Además, el paciente tiene que ser consciente de que no son resultados permanentes si no que se trata de un tratamiento temporal que tendrá que repetirse cada cierto tiempo. 

Reducir las ojeras está en manos de la ciencia y son nuestras manos las que están capacitadas para aplicar esa ciencia concreta, la que nos permita obtener resultados satisfactorios.