Cómo eliminar el efecto código de barras de los labios

El código de barras es el término coloquial con el que denominamos a las arrugas de nuestros labios; suelen aparecer en torno a los 40 años, pero pueden formarse
años antes si el estilo de vida y el cuidado de la piel no es el óptimo.

La existencia de estas arrugas es natural, ya que la boca es una zona que está en constante movimiento (gesticulamos, hablamos, reímos, bebemos, comemos…) pero
su aparición puede verse acentuada por malos hábitos como, por ejemplo, fumar. De hecho, este tipo de arrugas son muy comunes en fumadores.

Existen varios tratamientos para hacer desaparecer las arrugas de los labios, teniendo en cuenta que la formación de las mismas cambia de unas personas a otras, por lo que la clave es acudir a un médico estético adecuado para que te asesore sobre la solución óptima.

El primero de ellos es el llamado PRP (Plasma rico en plaquetas). Este tratamiento consiste en la regeneración de las células a través de la aplicación de microinyecciones de plasma enriquecido extraído de la propia sangre del paciente. Se utiliza cuando las arrugas labiales son todavía muy incipientes.

Si estas arrugas presentan un tamaño considerable, es recomendable acudir a otros tratamientos que ofrezcan resultados a corto plazo, como los rellenos faciales con ácido hialurónico o los hilos tensores; estos últimos están hechos de un material que la piel absorbe al cabo de seis meses y consiguen estimular el colágeno y la elastina de la piel. En ocasiones es habitual combinar varios tratamientos para lograr mejores resultados.

Una vez nos hemos sometido al tratamiento estético, se recomienda mantener una piel hidratada y nutrida por medio de la aplicación de crema hidratante, así como llevar un estilo de vida lo más sano posible, con una alimentación equilibrada, ejercicio moderado y consumo suficiente de agua. Los malos hábitos influyen negativamente en la formación de las arrugas en nuestros labios. Ya hemos mencionado el consumo de tabaco, pero también el alcohol, el estrés y la exposición en exceso al sol.